Hay una maldición gitana que dice: "Ojala te toquen vivir tiempos interesantes".
Reconozco que me gusta ese concepto porque tiempos interesantes son, por definición, tiempos difíciles. Interesante es algo que interesa, que pide nuestra atención. Y la maldición gitana se refiere precisamente a que en tiempos así, vivir es mucho más complicado. Si, efectivamente, la vida propia se construye en base a elegir constantemente y personalmente, y tomar partido por una u otra causa, efectivamente vivir es una maldición. Si, por el contrario, podemos observar activa pero contemplativamente los sucesos, la cosa cambia.
Desde hace aproximadamente diez días, la noticia de lo que ocurre pasa a ritmo vertiginoso del casamiento del Príncipe Inglés a la muerte de Bin Laden. Y cuando parecía que esa noticia se convertiría en LA NOTICIA y que sería motivo de comentario en los cenáculos ilustrados y en las mesas de café, hete aquí que el director del Fondo Monetario Internacional, se tira sobre una mucama en un hotel de New York y tengo que ocuparme de eso, tengo que tomar partido y mi cabeza estalla y mi conciencia tiembla.
¡Y por supuesto que tengo opinión sobre cada uno de esos sucesos!.
El martes fui al estreno de "La guerra de los Roses". En medio de ese hall festivo y bullicioso un notero me preguntó qué pensaba del trabajo de las Abuelas de Plaza de Mayo y su trabajo con los hijos de los desaparecidos. Me negué a contestar. Creo que responder en ese ámbito era banalizar el tema. No se si me entendió.
El miércoles fui a mi primer encuentro de un taller de filosofía.
El jueves fuimos informados de que "Herederos..." había hecho 25 puntos de rating.
El viernes fui al cine a ver "Poder que mata". Me gustó la película porque en su momento seguí el caso, absolutamente real, con interés.
El sábado leo en Nación un artículo escrito por Gustavo Noriega que se llama "Ojos bien abiertos" en el que desarrolla el concepto de vida pública como opuesto a vida privada y de como esos límites se han desdibujado. Me parece que hay que leerlo. Si lo consiguen háganlo.
Creo que el miércoles comienzan las acampadas en Madrid de los descontentos. En el momento que escribo esto se han multiplicado por muchas ciudades del mundo. ¿Alguno de ustedes pregunta si se logra algo con eso?. En términos concretos no lo sé. Si los indignados cambiaran el rumbo de la política y de la historia me parece poco probable. Pero lo hicieron. Estuvieron allí y se manifestaron pacifica y silenciosamente. Y estoy segura de que cada uno de ellos sintió, o siente porqué en este mismo momento están allí, que han elegido bien, que están donde querían estar, intentando algo. No importa el resultado. Hago lo que creo que hay que hacer y dejo al universo agregar los otros ingredientes. El resultado no está en mis manos pero cuando el destino puso algo delante mismo de mis ojos no lo dejé pasar.
Así es siempre, no lo olviden. Nunca estará completamente en mis manos el resultado de algo, pero no tengo excusa para no hacer las cosas bien. Aunque después se tuerzan y no me guste donde fueron a parar. Lo mío, la infinitesimal participación que me corresponde está bien hecha. Y si es así, parte de la cosecha será mía, denlo por seguro.
Estamos obligados a elegir, a cada paso, cada instante de nuestras vidas y tenemos que elegir lo que es bueno para todos no solo para mi.
Hace falta mucho coraje. Estos son los tiempos interesantes. ¡A vivirlos!
Los abrazo
Leonor
domingo, 22 de mayo de 2011
domingo, 15 de mayo de 2011
QUIEN BUSCA ENCUENTRA.
Mi padre contaba un chiste que a él le hacía mucha gracia y a mi no. Simplemente no lo entendía. Pasaron muchos años hasta que caí en la cuenta de que no lo entendía porque, en realidad, no era un chiste. El decía que un borracho buscaba algo que se le había perdido a la luz de un farol en la vereda. Venía alguien y le preguntaba: "¿pero lo perdiste aquí?" A lo que el contestaba: "No, pero lo busco aquí porque aquí hay luz". Y mi padre se reía mucho ante mi impasividad.
Pasaron los años, y también su vida, y pude desentrañar el secreto de aquel cuento.
Si buscamos, tenemos que buscar donde hay luz. Pero también saber qué estamos buscando.
Suele pasarme, sobre todo cuando miro televisión o leo diarios y revistas, que empieza a embargarme algo parecido a un desasosiego que si no lo traigo a la razón se convierte fácilmente en angustia. Y esto tiene que ver con los modelos que me son propuestos desde esos medios de comunicación: todos son bellos, jóvenes, terriblemente exitosos, felices, se ríen mucho, están bien vestidos, o por el contrario unas amas de casa absolutamente imbéciles cuya mayor preocupación es cómo sacar una mancha de la ropa ante una niña impertinente que le grita, a su madre: "lavala otra vez!!!!!!!". O la amenaza de los gérmenes que acabarán con mi vida y la de todos mis seres queridos y entonces debo rociar mi casa y mi perro y mi baño y mis amigos con unos desinfectantes que anulan completamente el sistema defensivo del organismo que sabe muy bien como trabajar y defenderse. ¿Qué hacer entonces? ¿Prohibirle a un niño que esté en contacto con su perro? ¿Qué hacer cuando un bebe gatea? ¿Ir por delante limpiando el suelo con el susodicho desinfectante? ¿Lavarle las manos treinta veces al día a un chico en edad escolar? ¿Soñar con un compañero de vida que ante el chasquido de sus dedos consiga que las mujeres se desnuden, los fotógrafos lo persigan y tenga un millón de dólares en su bolsillo?
No quiero eso para mi vida. Pero entonces, ¿qué quiero? Quiero que mis hijos y mis amigos y yo misma sepamos que la vida tiene un transcurrir con altibajos y que no todos somos un anuncio de televisión. Somos algo mucho mejor que eso, somos un manojo de masa humana con posibilidad de adquirir conciencia, de ser sensibles, solidarios, felices y tristes, pero sobre todo tenemos la infinita riqueza de la posibilidad de ser únicos. Nadie, ningún otro ser humano tiene la mas remota posibilidad de parecérseme, tengo la libertad de elegir como ser, y allí esta la clave, en el elegir, privilegio de la especie que puede o no ser adquirido. Y esta es una época difícil para eso porque el exceso de información hace que no sepamos buscar. ¿Nunca les paso empezar a navegar por Google y terminar diciendo, como llegué aquí? ¿Qué estaba buscando? Esta no era la información que yo quería.
Cuando voy a un museo, a los grandes e importantes como el Louvre o El Prado entro directamente a la sala en la que se encuentra el pintor que vine a ver, y miro y me voy porque si cedo a la tentación de recorrerlo todo puedo salir, como me ha pasado, con un dolor de cabeza y un mareo insoportable.
A este punto quería llegar: tenemos que saber que queremos ser y como, para no perdernos en el cumulo de posibilidades falsas que nos brinda el medio en el que vivimos.
El progreso es tal si logramos ponerlo a nuestro servicio y no al revés.
No busquemos en la oscuridad, busquemos en la luz, tal vez no encontremos lo que creíamos que se nos había perdido y en cambio aparezca una posibilidad que no sabíamos que existía. Ir hacia adentro es el único camino, con obstinación y sin autocompasión.
Gracias por permitirme traer el recuerdo de mi padre y brindarle un homenaje. Yo se que él se sentiría muy contento si se enterara de que por fin su necia hija de entonces entendio el significado de su cuento. A lo mejor se enteró... quien sabe...
Loa abrazo
Leonor
P/D. Leyéndolos me preguntaba: ¿Qué tiene de malo ofrecer amor y correr el riesgo de ser rechazado? El orgullo sale un poco chamuscado pero el alma engrandecida. Vale la pena, ¿no?
Pasaron los años, y también su vida, y pude desentrañar el secreto de aquel cuento.
Si buscamos, tenemos que buscar donde hay luz. Pero también saber qué estamos buscando.
Suele pasarme, sobre todo cuando miro televisión o leo diarios y revistas, que empieza a embargarme algo parecido a un desasosiego que si no lo traigo a la razón se convierte fácilmente en angustia. Y esto tiene que ver con los modelos que me son propuestos desde esos medios de comunicación: todos son bellos, jóvenes, terriblemente exitosos, felices, se ríen mucho, están bien vestidos, o por el contrario unas amas de casa absolutamente imbéciles cuya mayor preocupación es cómo sacar una mancha de la ropa ante una niña impertinente que le grita, a su madre: "lavala otra vez!!!!!!!". O la amenaza de los gérmenes que acabarán con mi vida y la de todos mis seres queridos y entonces debo rociar mi casa y mi perro y mi baño y mis amigos con unos desinfectantes que anulan completamente el sistema defensivo del organismo que sabe muy bien como trabajar y defenderse. ¿Qué hacer entonces? ¿Prohibirle a un niño que esté en contacto con su perro? ¿Qué hacer cuando un bebe gatea? ¿Ir por delante limpiando el suelo con el susodicho desinfectante? ¿Lavarle las manos treinta veces al día a un chico en edad escolar? ¿Soñar con un compañero de vida que ante el chasquido de sus dedos consiga que las mujeres se desnuden, los fotógrafos lo persigan y tenga un millón de dólares en su bolsillo?
No quiero eso para mi vida. Pero entonces, ¿qué quiero? Quiero que mis hijos y mis amigos y yo misma sepamos que la vida tiene un transcurrir con altibajos y que no todos somos un anuncio de televisión. Somos algo mucho mejor que eso, somos un manojo de masa humana con posibilidad de adquirir conciencia, de ser sensibles, solidarios, felices y tristes, pero sobre todo tenemos la infinita riqueza de la posibilidad de ser únicos. Nadie, ningún otro ser humano tiene la mas remota posibilidad de parecérseme, tengo la libertad de elegir como ser, y allí esta la clave, en el elegir, privilegio de la especie que puede o no ser adquirido. Y esta es una época difícil para eso porque el exceso de información hace que no sepamos buscar. ¿Nunca les paso empezar a navegar por Google y terminar diciendo, como llegué aquí? ¿Qué estaba buscando? Esta no era la información que yo quería.
Cuando voy a un museo, a los grandes e importantes como el Louvre o El Prado entro directamente a la sala en la que se encuentra el pintor que vine a ver, y miro y me voy porque si cedo a la tentación de recorrerlo todo puedo salir, como me ha pasado, con un dolor de cabeza y un mareo insoportable.
A este punto quería llegar: tenemos que saber que queremos ser y como, para no perdernos en el cumulo de posibilidades falsas que nos brinda el medio en el que vivimos.
El progreso es tal si logramos ponerlo a nuestro servicio y no al revés.
No busquemos en la oscuridad, busquemos en la luz, tal vez no encontremos lo que creíamos que se nos había perdido y en cambio aparezca una posibilidad que no sabíamos que existía. Ir hacia adentro es el único camino, con obstinación y sin autocompasión.
Gracias por permitirme traer el recuerdo de mi padre y brindarle un homenaje. Yo se que él se sentiría muy contento si se enterara de que por fin su necia hija de entonces entendio el significado de su cuento. A lo mejor se enteró... quien sabe...
Loa abrazo
Leonor
P/D. Leyéndolos me preguntaba: ¿Qué tiene de malo ofrecer amor y correr el riesgo de ser rechazado? El orgullo sale un poco chamuscado pero el alma engrandecida. Vale la pena, ¿no?
domingo, 8 de mayo de 2011
DECIR TE QUIERO
Decir te quiero es difícil porque es casi un tabú. De niños escuchamos que los padres declaran su amor incondicional y eterno por los hijos, pero rara vez lo expresan sin una razón que lo justifique, así porque sí.
Los hijos tampoco lo hacen.
El "te quiero" soporta un peso enorme sobre sus espaldas: es un compromiso, debe ser para siempre, tiene connotaciones sexuales, requiere demostraciones permanentes, "si me quiere ¿porqué no me lo demuestra?", ¿porqué no me manda flores? ¿porqué no se acuerda de la fecha de mi cumpleaños? ¿o de nuestro aniversario? ¿porqué hace tal cosa que sabe que me molesta? ¿no dice que me quiere?
Y entonces?!!!!!!!!
Pero resulta que el amor, el AMOR AMOR, en cualquiera de sus manifestaciones, no tiene nada que ver con eso.
Amar eleva al que siente amor más que a su destinatario. El amor verdadero no es usado nunca como premio o castigo. No tiene que durar toda la vida. No espera recompensas. No se siente dueño de la persona amada. ¿Cuántas veces hemos escuchado, especialmente de niños, si no te portas bien no te quiero más?
Y entonces crecemos siendo rehenes de aquel que dice amarnos: padre, madre, hermano, amigo, amante. Si no coincidimos con la idea que tiene de cómo debemos ser, perderemos el favor de ser amados. Y resulta que muchas veces nos amoldamos, en contra de nuestros deseos, a una manera de vivir que nos modela, nos moldea, nos exige, determinados comportamientos para ser aceptados.
Y eso no puede tener nada que ver con el amor!!!!!!!!!!!!!!
Y si no reflexionamos empezamos nosotros a ser el secuestrador del "otro", de ese otro que nos exige, y nos comportamos igual, indagamos, requerimos, demandamos, y al cabo de un tiempo, poco tiempo se los aseguro, eso que debía ser el paraíso en la tierra en el caso de las parejas, se convierte tal vez, no en un infierno, pero sí en una ficción en la que dos personas pretenden ser de tal o cual manera que no son, con la mera intención de agradar al otro y no perderlo.
Ese otro quiere a alguien que no soy yo. Ese otro se inventó a un ser de acuerdo a sus necesidades e inseguridades y tal vez no sea yo esa persona. Y trabajar para solucionarle los problemas de infancia de los que pasan por nuestra vida no es una buena tarea. Salvo que se sea maestro, terapeuta, o guía. Pero entonces no estaríamos hablando del amor en la pareja o en la amistad.
Créanme, se puede amar incondicionalmente, se puede amar por un ratito, se puede amar a alguien impensable para nuestra imaginación y luego dejarlo ir, y atesorar la experiencia de haber amado. Es demasiado grande el amor para pedirle, además, duración eterna en el tiempo. Felices los que lo logran.
Cuando miro para atrás y pienso en las personas que he amado, hablo de parejas y de amigos y amigas, y mis ojos de hoy no los reconocen, acepto que mis ojos de entonces los amaron y guardo un precioso recuerdo de ellos en mi corazón. En un momento fuimos cercanos, nos contamos confidencias, creímos en ellos y ellos en nosotros, nos acompañamos un trecho del camino, corto o largo, y luego nos dijimos adiós. Y a veces ese adiós no fue muy fácil. Hemos llorado por alguien, han llorado por nosotros. Las cuentas están saldadas, el tiempo se encarga. Y nuestro espíritu que perdona y que busca ser mejor con cada segundo de vida que transcurre.
Amaré siempre a los que amé y ya no amo.
Una vez escribí: "prometo no preguntar donde has estado, ni con quien, prometo". Esa frase pertenece a una novela pero hace poco la encontré y al leerla pensé que era aplicable a la realidad y que si podía ponerla en practica sería mucho más feliz.
Los abrazo
Leonor
P/D. El 24 de mayo leeré cartas y poemas en el hotel Claridge.
Los hijos tampoco lo hacen.
El "te quiero" soporta un peso enorme sobre sus espaldas: es un compromiso, debe ser para siempre, tiene connotaciones sexuales, requiere demostraciones permanentes, "si me quiere ¿porqué no me lo demuestra?", ¿porqué no me manda flores? ¿porqué no se acuerda de la fecha de mi cumpleaños? ¿o de nuestro aniversario? ¿porqué hace tal cosa que sabe que me molesta? ¿no dice que me quiere?
Y entonces?!!!!!!!!
Pero resulta que el amor, el AMOR AMOR, en cualquiera de sus manifestaciones, no tiene nada que ver con eso.
Amar eleva al que siente amor más que a su destinatario. El amor verdadero no es usado nunca como premio o castigo. No tiene que durar toda la vida. No espera recompensas. No se siente dueño de la persona amada. ¿Cuántas veces hemos escuchado, especialmente de niños, si no te portas bien no te quiero más?
Y entonces crecemos siendo rehenes de aquel que dice amarnos: padre, madre, hermano, amigo, amante. Si no coincidimos con la idea que tiene de cómo debemos ser, perderemos el favor de ser amados. Y resulta que muchas veces nos amoldamos, en contra de nuestros deseos, a una manera de vivir que nos modela, nos moldea, nos exige, determinados comportamientos para ser aceptados.
Y eso no puede tener nada que ver con el amor!!!!!!!!!!!!!!
Y si no reflexionamos empezamos nosotros a ser el secuestrador del "otro", de ese otro que nos exige, y nos comportamos igual, indagamos, requerimos, demandamos, y al cabo de un tiempo, poco tiempo se los aseguro, eso que debía ser el paraíso en la tierra en el caso de las parejas, se convierte tal vez, no en un infierno, pero sí en una ficción en la que dos personas pretenden ser de tal o cual manera que no son, con la mera intención de agradar al otro y no perderlo.
Ese otro quiere a alguien que no soy yo. Ese otro se inventó a un ser de acuerdo a sus necesidades e inseguridades y tal vez no sea yo esa persona. Y trabajar para solucionarle los problemas de infancia de los que pasan por nuestra vida no es una buena tarea. Salvo que se sea maestro, terapeuta, o guía. Pero entonces no estaríamos hablando del amor en la pareja o en la amistad.
Créanme, se puede amar incondicionalmente, se puede amar por un ratito, se puede amar a alguien impensable para nuestra imaginación y luego dejarlo ir, y atesorar la experiencia de haber amado. Es demasiado grande el amor para pedirle, además, duración eterna en el tiempo. Felices los que lo logran.
Cuando miro para atrás y pienso en las personas que he amado, hablo de parejas y de amigos y amigas, y mis ojos de hoy no los reconocen, acepto que mis ojos de entonces los amaron y guardo un precioso recuerdo de ellos en mi corazón. En un momento fuimos cercanos, nos contamos confidencias, creímos en ellos y ellos en nosotros, nos acompañamos un trecho del camino, corto o largo, y luego nos dijimos adiós. Y a veces ese adiós no fue muy fácil. Hemos llorado por alguien, han llorado por nosotros. Las cuentas están saldadas, el tiempo se encarga. Y nuestro espíritu que perdona y que busca ser mejor con cada segundo de vida que transcurre.
Amaré siempre a los que amé y ya no amo.
Una vez escribí: "prometo no preguntar donde has estado, ni con quien, prometo". Esa frase pertenece a una novela pero hace poco la encontré y al leerla pensé que era aplicable a la realidad y que si podía ponerla en practica sería mucho más feliz.
Los abrazo
Leonor
P/D. El 24 de mayo leeré cartas y poemas en el hotel Claridge.
domingo, 1 de mayo de 2011
LO INESPERADO, SIEMPRE
Leo la fecha de la ultima vez que escribí en el blog y siento que tendría que haber escrito antes, que ha pasado mucho tiempo, demasiado. Porque sé que ustedes esperan, y yo acudo gozosamente a este encuentro. Y hubiera podido escribir antes si me conformara con informar banalidades acerca de mi vida o mi trabajo.
Pero mi obligación es otra, y si yo propuse desde el libro estos encuentros, cuya periodicidad fue encontrando su propio ritmo, fue porque presumo que tengo cosas para decirles que les pueden servir en el camino de la vida. Y son cosas completamente diferentes a las que, ingenuamente, pensé que podían interesar. Ingenuamente, o mejor, ignorantemente, supuse que los visitantes de este sitio serían otros. Inventé mujeres mayores, hombres algo desconcertados con este cambio tan radical en la conducta de las mujeres. Y me pregunto: ¿quién me mandó? Si hace tiempo se que lo inesperado ocurre siempre, siempre.
Pero un plan ayuda, me dirán, un sueño, un proyecto. Claro que ayuda! Es más, es una obligación tenerlos. Estamos obligados a ser disparatadamente esperanzados acerca de nuestra propia vida. Pero tenemos que saber también que el surf es el deporte preferido de los dioses y mantenernos a flote es lo nuestro. Y caernos, y mantener la respiración dentro del agua hasta que el impulso del agua misma nos lleve otra vez hacia la superficie.
Y vencer al miedo, ese conspirador interno brutal e impiadoso con el que tenemos la obligación de convivir sin haberlo pedido. Eso es lo nuestro.
Porque de lo que nos olvidamos es que a veces, muchas veces, lo que no esperábamos es mejor que el plan original. Me está pasando con este blog. Es infinitamente más satisfactorio y gratificante para mi vincularme con ustedes que con la gente que imaginé acudiría a mi convocatoria. Y me pregunto qué está pasando, y me he inventado una razón que a mi me gusta pero que puede perfectamente no ser la correcta.
Pasa que si hago memoria, cuando era joven no quería parecerme a nadie mayor que yo que estuviera cerca o que fuera un posible referente. Todos los espejos en los que podía mirarme eran espejos deformantes como los de lo parques de diversiones y buscaba desesperadamente alguien con una linterna intelectual, moral o ética que marcara un camino. Todos lo mayores que me rodeaban, aunque eran inteligentes, muchos brillantes, eran personas comúnmente bastante desencantadas de la vida y con el ingrediente de la alegría y el goce escasamente incorporado.
Los referentes estaban en los libros o habían muerto. Claro que no existía la televisión y un vínculo como éste que mantenemos era impensable.
Pero cambiaron los tiempos y las posibilidades y me gusta pensar que, a pesar de lo difícil que resulta la vida en este nuevo siglo, y la dificultad que encontramos todos en la construcción de nuestro camino, estos avances tecnológicos nos tienden una mano y nos ponen en contacto con mentes y almas deseosos de un abrazo inteligente, aunque no nos conozcamos y solo tengamos del otro un retrato aproximado.
Si soy eso para ustedes háganmelo saber.
Si la respuesta es si, sepan comprender entonces que a veces tardé en volver a escribir. Es porque busco para traer a este espacio algo mas nutriente que lo que puedo decir en las revistas o en la televisión. Esto, este espacio, no es para vender nada, es para buscadores y encontradores de destino.
Los abrazo
Leonor.
Pero mi obligación es otra, y si yo propuse desde el libro estos encuentros, cuya periodicidad fue encontrando su propio ritmo, fue porque presumo que tengo cosas para decirles que les pueden servir en el camino de la vida. Y son cosas completamente diferentes a las que, ingenuamente, pensé que podían interesar. Ingenuamente, o mejor, ignorantemente, supuse que los visitantes de este sitio serían otros. Inventé mujeres mayores, hombres algo desconcertados con este cambio tan radical en la conducta de las mujeres. Y me pregunto: ¿quién me mandó? Si hace tiempo se que lo inesperado ocurre siempre, siempre.
Pero un plan ayuda, me dirán, un sueño, un proyecto. Claro que ayuda! Es más, es una obligación tenerlos. Estamos obligados a ser disparatadamente esperanzados acerca de nuestra propia vida. Pero tenemos que saber también que el surf es el deporte preferido de los dioses y mantenernos a flote es lo nuestro. Y caernos, y mantener la respiración dentro del agua hasta que el impulso del agua misma nos lleve otra vez hacia la superficie.
Y vencer al miedo, ese conspirador interno brutal e impiadoso con el que tenemos la obligación de convivir sin haberlo pedido. Eso es lo nuestro.
Porque de lo que nos olvidamos es que a veces, muchas veces, lo que no esperábamos es mejor que el plan original. Me está pasando con este blog. Es infinitamente más satisfactorio y gratificante para mi vincularme con ustedes que con la gente que imaginé acudiría a mi convocatoria. Y me pregunto qué está pasando, y me he inventado una razón que a mi me gusta pero que puede perfectamente no ser la correcta.
Pasa que si hago memoria, cuando era joven no quería parecerme a nadie mayor que yo que estuviera cerca o que fuera un posible referente. Todos los espejos en los que podía mirarme eran espejos deformantes como los de lo parques de diversiones y buscaba desesperadamente alguien con una linterna intelectual, moral o ética que marcara un camino. Todos lo mayores que me rodeaban, aunque eran inteligentes, muchos brillantes, eran personas comúnmente bastante desencantadas de la vida y con el ingrediente de la alegría y el goce escasamente incorporado.
Los referentes estaban en los libros o habían muerto. Claro que no existía la televisión y un vínculo como éste que mantenemos era impensable.
Pero cambiaron los tiempos y las posibilidades y me gusta pensar que, a pesar de lo difícil que resulta la vida en este nuevo siglo, y la dificultad que encontramos todos en la construcción de nuestro camino, estos avances tecnológicos nos tienden una mano y nos ponen en contacto con mentes y almas deseosos de un abrazo inteligente, aunque no nos conozcamos y solo tengamos del otro un retrato aproximado.
Si soy eso para ustedes háganmelo saber.
Si la respuesta es si, sepan comprender entonces que a veces tardé en volver a escribir. Es porque busco para traer a este espacio algo mas nutriente que lo que puedo decir en las revistas o en la televisión. Esto, este espacio, no es para vender nada, es para buscadores y encontradores de destino.
Los abrazo
Leonor.
domingo, 17 de abril de 2011
RESURRECCION
Llamo a una amiga judía que tengo para vernos hoy y me responde que le encantaría pero que hoy es Pesaj y lo celebrará con su familia. Otro amigo, Sufí desde hace cuarenta anos, me comenta que el jueves irá con su grupo a una meditación con motivo de la Pascua. La celebración cristiana es por todos conocida. Entro a una panadería y tienen una gran fuente con trozos de una exquisita rosca de pascua con almendras de la que puede servirse cualquier persona que entre a comprar su pan de cada día.
Y necesariamente pienso en las celebraciones humanas y concluyo que exceden ampliamente la creencia en ellas. El más recalcitrante negador de las fiestas sagradas terminará mordiendo un huevo de chocolate y escuchando campanadas cuya reberberancia se le meterá por los intersticios del corazón y del cerebro. Y el más dócil a los designios terminará aceptando que hace miles de años que repetimos ritos ancestrales con la única intención de conectarnos con aquello que no entendemos y que sin embargo sabemos que interviene en nuestras vidas y las modifica.
La intención es lo que vale.
Contrariamente a ese dicho estúpido que afirma que "de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno", yo afirmo rotundamente que si la intención es verdaderamente buena lo que resulta de ella no puede ser malo. Ni para el emisor ni para el receptor. Y la única herramienta que tenemos a mano para no repetir incansablemente y a través de los siglos acciones automáticas con resultados previsibles y por todos conocidos, es la intención. La intención limpia de expectativas, ya sea de premio o de castigo.
Intenten por un momento percibirse como los únicos testigos de vuestra propia vida.
Nadie mas que ustedes sabe o conoce los resultados de las acciones que producen.
Ayuden a alguien en la calle y no se lo cuenten a nadie.
Defiendan a un amigo y no se lo comenten.
Discutan con un taxista y no conviertan lo ocurrido en una anécdota.
Prueben, simplemente.
Algo tan sencillo como eso produce cambios asombrosos. La única condición es estar limpios de expectativas.
Y cuando sientan que algo de la maquinaria interna se mueve, puede producir placer o displacer, nada de esto es para "pasarla bien", sino para investigarnos a nosotros mismos, cuando sientan que algo se mueve, repito, como un engranaje sobre el que se ha goteado aceite, estarán rompiendo el automatismo con el que estamos estigmatizados, están siendo "menos iguales" al resto. Están tomando el mando, están en el camino de ser dueños de sus propias vidas.
A eso es a lo que llamo resurrección.
Este tiempo es propicio. Si tienen ganas inténtenlo.
Los abrazo.
Leonor.
P/D. Nada de lo que acabo de decir es retorica teoría. No quiero enseñarle nada a nadie. Soy una caminadora de cornisas. Hablo de lo vivido y les aseguro que he muerto muchas veces y otras tantas he renacido. Y seguramente seguirá ocurriendo.
Que así sea.
Y necesariamente pienso en las celebraciones humanas y concluyo que exceden ampliamente la creencia en ellas. El más recalcitrante negador de las fiestas sagradas terminará mordiendo un huevo de chocolate y escuchando campanadas cuya reberberancia se le meterá por los intersticios del corazón y del cerebro. Y el más dócil a los designios terminará aceptando que hace miles de años que repetimos ritos ancestrales con la única intención de conectarnos con aquello que no entendemos y que sin embargo sabemos que interviene en nuestras vidas y las modifica.
La intención es lo que vale.
Contrariamente a ese dicho estúpido que afirma que "de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno", yo afirmo rotundamente que si la intención es verdaderamente buena lo que resulta de ella no puede ser malo. Ni para el emisor ni para el receptor. Y la única herramienta que tenemos a mano para no repetir incansablemente y a través de los siglos acciones automáticas con resultados previsibles y por todos conocidos, es la intención. La intención limpia de expectativas, ya sea de premio o de castigo.
Intenten por un momento percibirse como los únicos testigos de vuestra propia vida.
Nadie mas que ustedes sabe o conoce los resultados de las acciones que producen.
Ayuden a alguien en la calle y no se lo cuenten a nadie.
Defiendan a un amigo y no se lo comenten.
Discutan con un taxista y no conviertan lo ocurrido en una anécdota.
Prueben, simplemente.
Algo tan sencillo como eso produce cambios asombrosos. La única condición es estar limpios de expectativas.
Y cuando sientan que algo de la maquinaria interna se mueve, puede producir placer o displacer, nada de esto es para "pasarla bien", sino para investigarnos a nosotros mismos, cuando sientan que algo se mueve, repito, como un engranaje sobre el que se ha goteado aceite, estarán rompiendo el automatismo con el que estamos estigmatizados, están siendo "menos iguales" al resto. Están tomando el mando, están en el camino de ser dueños de sus propias vidas.
A eso es a lo que llamo resurrección.
Este tiempo es propicio. Si tienen ganas inténtenlo.
Los abrazo.
Leonor.
P/D. Nada de lo que acabo de decir es retorica teoría. No quiero enseñarle nada a nadie. Soy una caminadora de cornisas. Hablo de lo vivido y les aseguro que he muerto muchas veces y otras tantas he renacido. Y seguramente seguirá ocurriendo.
Que así sea.
viernes, 8 de abril de 2011
COSAS QUE VALEN LA PENA
He sido invitada a participar en un homenaje a María Elena Walsh que se hará en la Feria del Libro el 30 de Abril. Y me he puesto feliz. Me hace feliz ese tipo de reconocimiento. Ese "vení, leé, a ella le gustaría escucharte".
Por otra parte hoy salió en ADN, la revista cultural de La Nación, un extenso articulo sobre Sara Facio que me parece que vale la pena leer.
Cada vez más creo en la lectura, en saber como piensan los que piensan. Y hay una sola manera de diferenciar la chatarra informativa de las ideas humanas que ayudan a encontrar el camino: leyendo. Leyendo hasta que ardan los ojos y pensando sin prejuicios. Es muy difícil romper el mandato social que indica lo que debemos pensar, como debemos vivir y como debemos lucir. Solo se logra con información e introspección.
Tenía ganas de decirles esto.
Loa abrazo
Leonor
P/D. 1) Leer sobre Mandela me parece sublime.
2) El ser amado no puede ser un obstáculo para nuestra felicidad. Ni para nuestra libertad personal.
Por otra parte hoy salió en ADN, la revista cultural de La Nación, un extenso articulo sobre Sara Facio que me parece que vale la pena leer.
Cada vez más creo en la lectura, en saber como piensan los que piensan. Y hay una sola manera de diferenciar la chatarra informativa de las ideas humanas que ayudan a encontrar el camino: leyendo. Leyendo hasta que ardan los ojos y pensando sin prejuicios. Es muy difícil romper el mandato social que indica lo que debemos pensar, como debemos vivir y como debemos lucir. Solo se logra con información e introspección.
Tenía ganas de decirles esto.
Loa abrazo
Leonor
P/D. 1) Leer sobre Mandela me parece sublime.
2) El ser amado no puede ser un obstáculo para nuestra felicidad. Ni para nuestra libertad personal.
domingo, 3 de abril de 2011
LA NUEVA ERA
Primer domingo en casa después de bastante tiempo. Disfrute, lentitud, espera del atardecer con cierta molicie. Anoto en mi cuaderno que tengo que aprender a estar sin hacer nada. Tal vez deba escribirlo cien veces como cuando estaba en el colegio.
"Debo aprender a estar sin hacer nada".
Esta semana me hicieron una entrevista para la revista Para Tí. Me gustó mucho la curiosidad de la periodista, una Agustina muy joven que leyó cuidadosamente el libro y arriesgó preguntas interesantes. La comprobación de que el libro despertó más interés en la gente joven que en la de mi edad me sigue sorprendiendo agradablemente, y, a la vez, compruebo lo inútil de los planes rígidos y sólidamente establecidos.
Tengo que "hacer", lo que sea que haga, y liberar el destino. Que lo hecho llegue a ese lugar insospechado y desconocido que, seguramente, es mejor y más fructífero que el futuro que yo había imaginado para él. Es difícil, claro, porque creemos que sabemos lo que nos conviene y lo que nos proveerá eso que llamamos la felicidad. Y sin embargo no lo sabemos. Entonces es un andar sin descanso y sin certeza, y con pretensión de excelencia en la tarea. Y sin miedo, con confianza en el propio destino. ¿Que es difícil? ¡Claro! Es el aprendizaje más difícil al que estamos abocados, pero el único posible y el más productivo.
Hay un dicho de los maestros orientales que dice: "Cuando digo que no lo puedo soportar, es que lo estoy soportando".
Esa nueva era sin el teatro que se abre ahora en mi vida tiene una parcela de incógnita que respeto y espero. Lo que tengo que hacer lo hago con una disciplina rigurosa, tal vez excesiva por momentos, pero no me sirve el estar a medias en nada, o el "total da igual", o el "todos lo hacen". En este apartado no recomiendo ni aconsejo, cada uno debe encontrar su propia manera y no es tan terrible equivocarse.
Creo que la vida es compromiso y disfrute. No creo en los dioses castigadores de ninguna religión. Estoy convencida de que si hay Dios, quiere para sus criaturas el goce y la felicidad. Busquémoslos. El límite de nuestro accionar es el daño a otro, fuera de ese límite esta la vida esperándonos para ser degustada con enormes cantidades de amor para quien tenga la valentía de tomarlo como lema.
Y dije valentía con plena conciencia. Amar, amar de verdad, es difícil. No está en los libros y no nos lo han enseñado. Aunque nuestros maestros y nuestros padres, con su mejor intención, estén convencidos de que lo han hecho. Agradezcámosles el intento pero sepamos que se encuentra en otra parte. Está en un rincón inexplorado del corazón humano al que tenemos acceso con una clave secreta que solo cada uno de nosotros conoce.
Y no tiene que ver con la posesión, ni con los celos, ni con el "para toda la vida".
Tiene que ver con el profundo deseo del bien para esa otra persona y con la determinación de hacer lo que haga falta para que cumpla su destino. Y esta determinación me incluye. El "Ama a tu prójimo como a ti mismo" no me deja fuera del amor.
En cuanto a la posibilidad de encontrarnos no creo realmente que sea una buena idea. No por el momento al menos. Este encuentro nuestro, maravilloso y nutriente, al menos para mí, este ejercicio de poner en contacto mediante palabras escritas, que no es lo mismo que hablar, el susurro de nuestras almas y nuestros más profundos anhelos, no tiene que ver con lo social. Tiene que ver con generar un espacio inexistente, que cobra vida cada vez que cada uno de nosotros vuelca en él una idea, un dolor, una frustración, o una esperanza.
Dije con anterioridad que tengo un proyecto enloquecido, como todos los míos, que es fundar una Escuela de Arte y Vida. Entonces sí, y con un propósito definido, que no difiere mucho de esto que hacemos, nos encontraremos y nos ayudaremos mutuamente a que nuestras vidas sean plenas y se conviertan en faros que iluminen el camino de los que vienen detrás de nosotros.
Prometo que iré contando los progresos y prometo que serán los primeros en saberlo.
En este momento estoy en el punto de encontrar la gente que me acompañará, buscar financiación, y establecer una manera de funcionamiento que no deje afuera a los que viven lejos de Buenos Aires.
Prometo.
Los abrazo.
Leonor.
"Debo aprender a estar sin hacer nada".
Esta semana me hicieron una entrevista para la revista Para Tí. Me gustó mucho la curiosidad de la periodista, una Agustina muy joven que leyó cuidadosamente el libro y arriesgó preguntas interesantes. La comprobación de que el libro despertó más interés en la gente joven que en la de mi edad me sigue sorprendiendo agradablemente, y, a la vez, compruebo lo inútil de los planes rígidos y sólidamente establecidos.
Tengo que "hacer", lo que sea que haga, y liberar el destino. Que lo hecho llegue a ese lugar insospechado y desconocido que, seguramente, es mejor y más fructífero que el futuro que yo había imaginado para él. Es difícil, claro, porque creemos que sabemos lo que nos conviene y lo que nos proveerá eso que llamamos la felicidad. Y sin embargo no lo sabemos. Entonces es un andar sin descanso y sin certeza, y con pretensión de excelencia en la tarea. Y sin miedo, con confianza en el propio destino. ¿Que es difícil? ¡Claro! Es el aprendizaje más difícil al que estamos abocados, pero el único posible y el más productivo.
Hay un dicho de los maestros orientales que dice: "Cuando digo que no lo puedo soportar, es que lo estoy soportando".
Esa nueva era sin el teatro que se abre ahora en mi vida tiene una parcela de incógnita que respeto y espero. Lo que tengo que hacer lo hago con una disciplina rigurosa, tal vez excesiva por momentos, pero no me sirve el estar a medias en nada, o el "total da igual", o el "todos lo hacen". En este apartado no recomiendo ni aconsejo, cada uno debe encontrar su propia manera y no es tan terrible equivocarse.
Creo que la vida es compromiso y disfrute. No creo en los dioses castigadores de ninguna religión. Estoy convencida de que si hay Dios, quiere para sus criaturas el goce y la felicidad. Busquémoslos. El límite de nuestro accionar es el daño a otro, fuera de ese límite esta la vida esperándonos para ser degustada con enormes cantidades de amor para quien tenga la valentía de tomarlo como lema.
Y dije valentía con plena conciencia. Amar, amar de verdad, es difícil. No está en los libros y no nos lo han enseñado. Aunque nuestros maestros y nuestros padres, con su mejor intención, estén convencidos de que lo han hecho. Agradezcámosles el intento pero sepamos que se encuentra en otra parte. Está en un rincón inexplorado del corazón humano al que tenemos acceso con una clave secreta que solo cada uno de nosotros conoce.
Y no tiene que ver con la posesión, ni con los celos, ni con el "para toda la vida".
Tiene que ver con el profundo deseo del bien para esa otra persona y con la determinación de hacer lo que haga falta para que cumpla su destino. Y esta determinación me incluye. El "Ama a tu prójimo como a ti mismo" no me deja fuera del amor.
En cuanto a la posibilidad de encontrarnos no creo realmente que sea una buena idea. No por el momento al menos. Este encuentro nuestro, maravilloso y nutriente, al menos para mí, este ejercicio de poner en contacto mediante palabras escritas, que no es lo mismo que hablar, el susurro de nuestras almas y nuestros más profundos anhelos, no tiene que ver con lo social. Tiene que ver con generar un espacio inexistente, que cobra vida cada vez que cada uno de nosotros vuelca en él una idea, un dolor, una frustración, o una esperanza.
Dije con anterioridad que tengo un proyecto enloquecido, como todos los míos, que es fundar una Escuela de Arte y Vida. Entonces sí, y con un propósito definido, que no difiere mucho de esto que hacemos, nos encontraremos y nos ayudaremos mutuamente a que nuestras vidas sean plenas y se conviertan en faros que iluminen el camino de los que vienen detrás de nosotros.
Prometo que iré contando los progresos y prometo que serán los primeros en saberlo.
En este momento estoy en el punto de encontrar la gente que me acompañará, buscar financiación, y establecer una manera de funcionamiento que no deje afuera a los que viven lejos de Buenos Aires.
Prometo.
Los abrazo.
Leonor.
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