sábado, 22 de enero de 2011

EL ENTUSIASMO

Busco la etimología de la palabra entusiasmo y resulta que viene de EnDeus, vocablo latino que significa algo así como "estar en Dios", en una modesta y personal interpretación moderna del concepto original, que espero me sea permitida.

Y hago un recorrido aproximado por todas las cosas y personas y situaciones que en estos días me llevaron a experimentar entusiasmo: el trabajo, la rutina del trabajo, esa repetición de levantarme al alba y transitar la autopista en sentido inverso a la muchedumbre que llega a la ciudad.

El arribo a un lugar en el que muchas personas, más de cincuenta probablemente, preparan sus herramientas de trabajo en un clima de aparente caos en el que, sin embargo, cada uno de ellos está guiado por un propósito claro. Cada uno prepara lo que será su tarea cotidiana con dedicación, sin que el termo y el mate distraigan ni por un momento la concentración.

Y hay chistes y cantarinos buenos días y alegría. Y todo es bastante pesado y con mucha responsabilidad ya que el error de uno puede estropear el esfuerzo de todos.

Piénsenlo por un momento: ese minuto de historia en televisión que los ha deleitado tiene una historia que fue escrita por autores, una escenografía que fue pensada y realizada, una iluminación, unos actores, vestidos, maquillados y peinados por personas que conocen su oficio, que se mueven según las indicaciones de directores que han pasado la noche anterior imaginando la mejor manera de contar ese fragmento de historia en imágenes de la manera mas bella, y a la vez, posible.

Y luego eso llega a ustedes y si provoca un instante de emoción, un destello de placer y de belleza, misión cumplida.

Y pensé que eso mismo que acabo de describir que sucede en mi trabajo, ocurre con todo por igual. El pan que llega a mi mesa comenzó con semillas arrojadas a un surco, que esperaron la lluvia, y luego la cosecha y la molienda, y el amasado y el horno, y el sabor en mi boca: el alimento, el pan.

¿Sería mejor el mundo si todos hiciéramos lo que nos toca con entusiasmo?
No lo se pero sin duda es algo que merece la pena ser intentado.
La condición imprescindible es el goce en la ejecución de la tarea.
La única pregunta a contestar es: ¿me gusta lo que hago? ¿lo que estudio? ¿aquello en lo que quiero convertirme?

La pregunta que más veces he contestado en el ultimo tiempo ha sido: ¿No te cansa hacer teatro y televisión al mismo tiempo? La respuesta es sí. Pero amo lo que hago y vivo entusiasmada, y alquimizo el cansancio y lo convierto en una dulce y gozosa molicie.

La vida conspira a nuestro favor cuando tenemos claro lo que queremos hacer.
Y cuando tenemos claro que estamos confundidos, también.
No hay nada malo en no saber lo que se quiere hacer. O ser.
Lo malo es no intentar los cambios por pereza, falta de confianza o miedo.
Estamos más a salvo de lo que creemos, o de lo que nos quieren hacer creer.

¿Dios preverá? Sí, si trabajo y busco con alegría y fe. No, si me quedo sentado con desesperanza y desaliento, permitiendo que las noticias catastróficas horaden mi alma y mi cerebro.

Disfruto mi trabajo, celebro este contacto periódico con ustedes, gozo de los encuentros con mis amigos y de mis momentos de soledad elegidos.

Y todo eso incluye los malos momentos en el trabajo, los desencuentros con los amigos y los momentos de soledad no elegidos. Pero por encima de todo prevalece la textura de la vida que me ha sido dada y el agradecimiento.

Gracias por los conceptos elogiosos a mi trabajo. Finalmente para eso trabajo.

Los abrazo

Leonor

domingo, 9 de enero de 2011

LA VIDA FACIL

Leyendo los comentarios de ustedes a lo que escribo pensé que a lo único que deberíamos escaparle, o tratar de no caer, es que este espacio se convierta en una especie de "refugio privado, una burbuja fuera del mundo hostil que nos toca vivir" y todas esas paparruchas que nos decimos y que no son en el fondo más que autocomplacencia con la que intentamos suavizar nuestra falta de compromiso con la vida de todos lo días, para con los demás y para con nosotros mismos.

LA VIDA FUE SIEMPRE DIFICIL PARA LOS HUMANOS QUE HAN POBLADO ESTE PLANETA DESDE EL PRINCIPIO DE LOS SIGLOS.

No fue mas fácil para nuestro hermano de la era pre-fuego, que moría a los veinte años de frio y hambre, ni para todos los que vinimos después, pasando por las pestes, las guerras y los desastres naturales, ante los que seguimos impotentes. Tal vez sea un desafío, o una prueba, no tengo una respuesta certera. Pero aquí estamos y sería bueno que no malgastáramos la oportunidad.

Lo que a mí me ha dado resultado es la fiereza interna y la suavidad externa, la disciplina y cero "pobrecita yo". Este espacio no debe ser, por lo menos a mi no me gustaría que lo fuera, un sitio de escape del mundo real, sino más bien un lugar de aprovisionamiento para salir a la vida más fuertes y a la vez más despiertos y sensibles para percibir la vida de los otros. Las armas son el pensamiento, la reflexión y la falta de certezas, para que podamos trazar el mapa de nuestras vidas con líneas cortadas, sabiendo que ella, la vida, se encargará de llenar los blancos de la mejor manera posible para nuestro destino. Me consta que es difícil aceptar esto como una verdad.

De eso se trata. Eso, y no otra cosa, es el camino.

Los abrazo.

Leonor

P/D. Enhorabuena para Gi. El tema es poder elegir lo que nos hace bien. Esa es la tan mentada libertad.

domingo, 2 de enero de 2011

Comienzo de un año cualquiera

Cada uno de nosotros comienza lo que sea, un año, un amor, un trabajo, una amistad, una torta, un viaje, a su manera. No hay maneras mejores o peores de comenzar las cosas. Hay formas que nos han sido impuestas, por la televisión, por las costumbres familiares, por lo que dicen los "famosos" a los que queremos imitar, por la publicidad, (han notado que la publicidad nos indica lo que tenemos que desear?), por los amigos. Y una de esas cosas es hacernos una lista, real o mental, de todo lo que debemos "mejorar" en nuestras vidas y en nuestras maneras de ser cada vez que comienza un año nuevo.

Y mientras brindamos cada uno de nosotros repasa su lista fervorosamente y necesariamente caemos en la cuenta de que al comienzo del año pasado nos prometimos muchas cosas que están en la lista de este año y que no se cumplieron. Que no cumplimos. Porque muchas de esas cosas eran cambios que dependían de nosotros y no llegamos, por la razón que sea, a lograr nuestros objetivos. Y traer esa conclusión a nuestra conciencia nos llena de desazón, angustia y culpa.

No nos sentimos suficientemente buenos, no tuvimos voluntad, se nos fue el tiempo.

Y yo me pregunto: qué pasa si no lo hemos logrado? Qué pasa si no logramos ganar más dinero? Encontrar un nuevo amor? Cambiar de trabajo? Cantarle cuatro frescas a esa amiga/o que nos tiene hartos? O a nuestra madre, padre, hermana/o?
Sean cuales fueren las razones por las cuales no pudimos tachar de nuestra lista esos asuntos pendientes, que no nos hagan olvidar los logros existentes.
Nuestra vida es nuestro éxito. Nuestro camino imperfecto, nuestras angustias y nuestros fracasos son nuestro éxito. Nuestros dolores por las perdidas.

Desde este mismo lugar hemos llorado juntos la partida de Romina Yan y hemos lamentado cosas que ocurrieron que hubiésemos preferido que no ocurrieran en nuestro país y en el mundo. Cada uno de nosotros, lo siento, lo percibo cuando los leo, busca el mejoramiento de su persona, y me incluyo. Ese es nuestro éxito. Somos personas exitosas por eso, por la búsqueda. Y es probable que al revisar la lista del fin de año pasado, al revisarla a solas y con profunda sinceridad, descubramos que muchas de esas promesas de cambio que nos hicimos hayan dejado de interesarnos y ha sido una suerte que no se realizaran. Eso que nos pareció tan terrible ha perdido importancia y pasaron otras cosas maravillosas que no esperábamos que ocurrieran.
Y es verdad que hay dolores que no sanan nunca y con los que hay que vivir. Soy de la opinión de que hay que vivir con las heridas, acostumbrarse a ellas y convertirlas en cicatrices del alma. Es lo que nos hace humanos en vez de seres esterilizados y pasteurizados.

Rompamos las listas de propósitos y vivamos el día a día sin buscar atajos. Atravesemos las tormentas, saldremos fortalecidos.
Cuidemos nuestro cuerpo.

Amémonos y amemos a los otros. Con comprensión y compasión.
No nos quedemos donde no queremos quedarnos.
Y dejemos un espacio en blanco para que la vida lo llene con lo inesperado y sorpresivo. No nos arrepentiremos. Lo prometo.

Los abrazo.

Leonor.

P/D. Para el comienzo de un año cualquiera les regalo la ultima estrofa de un poema de Borges que trata sobre la vida y el destino:

"...No te arredres. La ergástula es oscura,
La firme trama es de incesante hierro,
Pero en algún recodo de tu encierro
Puede haber una luz, una hendidura.
El camino es fatal como la flecha.
Pero en las grietas esta Dios, que acecha".

Jorge Luis Borges

domingo, 12 de diciembre de 2010

SOY EL CENTRO DEL MUNDO

Tengo una hija en España, otro hijo fuera del país, una amiga en Suecia, un amigo en Italia, una sobrina en Francia, otra amiga en Londres, una pareja amiga en India.

Hablo con ellos y cada vez que esto ocurre, un pensamiento parasito me asalta. Es un pensamiento conspirador de mi bienestar y mi equilibrio. Dura, afortunadamente, cada vez menos, pero aparece, lo tengo totalmente individualizado y reconocido, me asalta y ya no me toma por sorpresa ni me produce desazón, simplemente le digo: "Estas ahí otra vez!".... y pasa.

El pensamiento es el siguiente: "En España, en Italia, en Suecia, donde sea que ellos estén, se vive mejor que en Argentina, ellos están mejor que yo".

Les aseguro que no es así. Y se lo que digo y lo reafirmo. Y no por razones patrióticas de defensa del país en el que vivo. Soy bastante poco patriótica en el sentido que habitualmente se le da a la palabra. Me importan mas, mucho mas, las personas que los mapas. Tengo que ver a un uruguayo diferente porque cruce un rio? Por cruzar un puente soy mas que un paraguayo? Una montaña? Los brasileños son divinos porque tienen playas fantásticas y celebran el carnaval? No lo creo.

Lo que si creo es que nos ha tocado vivir épocas convulsas y difíciles, aunque adhiero a lo que leí una vez, y lamento no recordar la fuente, acerca de que los habitantes de cada época creen que la suya ha sido la mas difícil de la historia. Eso no le quita a la nuestra ni una pizca de dificultad, y si agregamos el condimento de la divulgación inmediata de todo lo que ocurre, mas la manipulación de la noticia dependiendo de la tendencia del medio que la de a conocer, nos encontraremos con un panorama por lo menos arduo. Y tendremos más trabajo para pensar libremente y sacar conclusiones que nos aproximen a la sabiduría y nos alejen de la visceralidad de las emociones, enemigas acérrimas de la claridad conceptual.

Dicen que cuando nos enamoramos nuestro cerebro se encarga de liberar unas sustancias, entre las que se encuentran las endorfinas y la dopamina, que opacan, momentáneamente, la razón.

O sea que cuando nos enamoramos estamos enajenados, o sea locos. Yo creo en esta teoría, que por otra parte fue dada a conocer por los científicos, y me libera de tanta culpa sentida cada vez que me encuentro con alguien de mi pasado y pienso: "Como pude estar con alguien así?"

La respuesta certera es: porque esa persona que yo era en ese momento, no era verdaderamente yo. Era yo expuesta a los efluvios de la pasión. Y la pasión no es buena consejera, es placentera pero de inteligencia cero. Y con esto no quiero decir que no debemos caer en sus redes, que por otra parte es imposible, nada más lejano a mi intención.

Enamorémonos cada vez que la vida nos ponga por delante alguien que nos convierta en un manojo desequilibrado de sensaciones y disfrutémoslo. Eso si, sepamos que ha ocurrido en un "estado alterado de conciencia". Por eso las parejas que duran mucho y se ven felices son las que han superado esa fase y han podido integrar sus otros componentes personales a todo el panorama, en el que tal vez, no todo sea color de rosa.

Vuelvo al tema inicial. Esa misma pasión, aunque de signo contrario, es la que nos enceguece cuando nos enojamos, cuando discutimos de política con la única intención de convencer a nuestro interlocutor de que tenemos razón, cuando vemos a nuestros representantes, elegidos democráticamente por cierto, balbuceantes en algunos casos, enfáticos en otros, y presentimos muy adentro nuestro, que no les importamos, que están mintiendo, que lo único que quieren es rédito político y personal.

Y tenemos razón. Razón de razonamiento, de funcionamiento del cerebro, que cuando trabaja en libertad y es evolucionado, trabaja con sus dos hemisferios, el emocional y el racional y en ese vaivén nos hace tomar decisiones correctas, esto es, las que nos hacen felices y nos hacen sentir mejores personas.

Me he tomado todo este espacio para decirles que el centro del mundo está donde está cada uno de ustedes. Que corrupción y mentira hay en todo el mundo, como lo han demostrado las filtraciones de Wikileaks, pero que eso no nos exime ni un poquito de la responsabilidad que tenemos sobre nuestra propia vida. También en el rincón mas perdido del mundo hay posibilidades de felicidad, amor y evolución. Que en algunos sitios es mas difícil que en otros? Ya lo creo. Pero le corresponde a cada uno de nosotros no resignarse ni echar las culpas afuera.

La tarea es ardua y todo conspira para que no nos encontremos a nosotros mismos y nos convirtamos en personas, en ciudadanos, y nos dediquemos a lo que verdaderamente deseamos, artistas, políticos, científicos, maestros, pero sea lo que sea lo que elijamos, que sea nuestra verdadera meta y vocación, la nuestra, no la que quieren los demás y a la que nos empuja esta sobreinformación a la que estamos expuestos.

Si nos dejamos influenciar por lo que está de moda últimamente pareciera que lo más conveniente es bailar en un show de televisión o ser hacker.

Humoradas aparte, les deseo suerte en la empresa con todo mi corazón.

Los abrazo.

Leonor


P/D. Esta época del año es buena para comenzar propósitos de mejoramiento interno.
Cualquiera sea la religión o creencia que se tenga se puede aprovechar esta ola de espiritualidad que sobrevuela el planeta. Finalmente lo que se celebra y se espera desde hace dos mil años es un nacimiento. Que sea el de cada uno de ustedes.

sábado, 27 de noviembre de 2010

LO QUE NO SABEMOS

Vuelvo a leer lo escrito por mi la vez anterior, releo lo escrito por ustedes, y me pregunto como el tema del tiempo y su carencia, que fue el núcleo de lo que escribí, resultó el disparador del recuerdo del suicidio de seres queridos y los sentimientos que despiertan esos actos incomprensibles para la mayoría de nosotros.

El desgarramiento, la culpa, la ausencia insoportable por momentos, pero por encima de todo, la necesidad de buscarle explicación a lo inexplicable. Y apelamos a nuestros conocimientos de psicología, a nuestra fe religiosa, sea cual fuere y nos ahogamos en preguntas sin respuesta: debí haberle dicho mas a menudo que lo amaba? porqué no me di cuenta de su angustia? qué necesidad tenia que yo no percibí? y si hubiera estado con el en ese momento, hubiera sucedido? son cobardes los suicidas? o son los verdaderos valientes? Y así hasta el infinito.

No hay respuestas. Esa es la mala noticia. Si aceptamos que en toda vida hay una porción de misterio que no manejamos ni entendemos, podemos convertirla en un arma poderosa de desarrollo y evolución, y transmutarla en buena. Pero tenemos que tener el coraje de vivir en la incerteza (ni siquiera estoy segura de que exista este termino), nada hay seguro y sin embargo tengo que gozar el instante sabiendo que el siguiente puede ser esquivo.

Quiero aclarar que cuando hablo de gozar no me refiero al famoso "pensamiento positivo" ni al "esto me saldrá bien" repetido hasta el cansancio. Me refiero a sentir la textura de estar vivo en la que caben el dolor, las lagrimas, y el lamento por las perdidas tanto como el placer y las celebraciones y la risa fácil. Pero tenemos que aceptar que la falta de certezas es la constante del hecho de estar vivo.

Alcohólicos Anónimos tiene la Oración de la serenidad y la convirtió en el credo laico de millones de personas que han querido, que han deseado, vencerse a si mismos y ser libres, con apabullante éxito:

"Señor, dame serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar,
valor para cambiar las que puedo, y sabiduría para reconocer la diferencia".

Esta frase me acompaña desde que la aprendí, hace ya muchos años, y tengo tan aceitado el mecanismo que aparecen solas la pregunta y la respuesta.

Aceptar que no puedo cambiar algo, de mi vida o de la de otros, o de la situación del mundo, no me ahorrará la tristeza de saber que las cosas no son como me gustaría, pero me impulsará a la acción de manera irrenunciable si creo que mi intervención puede mejorar la propia vida o la de otros.

Los otros no me pertenecen y cada destino tiene un diseño incomprensible. Incluso el mío.

Lloremos a los seres queridos que decidieron dejarnos por propia voluntad, pero no intentemos entender. Correremos el riesgo de atribuirles intenciones por lo menos erróneas y seguro que no se lo merecen.

Cuando tengamos un sueño trabajemos denodadamente para conseguirlo pero sepamos que puede no resultar como queríamos, y eso no debería abatirnos. Mas bien reflexionar en el beneficio oculto de no haberlo logrado.

Pero eso es ya un tema de fe en la propia vida y en el propio destino y merece un desarrollo aparte.

Yo no podía imaginar lo que desató mi intervención anterior y si alguien me hubiera preguntado seguramente habría contestado que prefería que no ocurriera, sin embargo bendigo el momento en que les permitió a ustedes hablar del tema y compartirlo.

Ven? Nunca se sabe.

De lo que si estoy segura es de que lo que sale verdaderamente del corazón y sin especulaciones llega a buen puerto indefectiblemente.

Los abrazo

Leonor

P/D. Mañana termina "Brujas" por este año. Esta semana comenzamos las grabaciones de "Herederos..."
Preparo la charla sobre las Doce sugerencias para una vida mejor que están en el libro y de la que prometí tenerlos al tanto.

domingo, 21 de noviembre de 2010

SOCORRO!!!!!!!!!!!! ADONDE SE HA METIDO EL TIEMPO?

Sé perfectamente que hace muchos días que no escribo.

Eso no quiere decir que no piense en escribir, que barajo temas que provoquen pensamientos, reconozco que el hacer pensar me entusiasma mucho más que el debate.

Al debate lo siento interesado, intenta siempre "convencerme" de algo diferente a mi idea acerca de un tema, lo cual no es malo si viene acompañado por la libertad de seguir pensando lo que ya pensaba, pero esto sucede en general en los debates privados, en los que personas que se dedican al pensamiento vuelcan lo que contiene su cabeza sin otra intención que darle al prójimo material de reflexión y duda.

Los debates televisivos me provocan incredulidad, rechazo y escozor.

Salvo honorabilísimas excepciones los que debaten tienen intereses creados tan evidentes que, mirados con distancia y sin apasionamiento, resultan ingenuos y hasta humorísticos.

Pero no me quiero ir del tema, y el tema es la cantidad de cosas que estoy haciendo.

Ninguna es banal, ninguna puede ser hecha livianamente. Ni el teatro, ni el comienzo de la telenovela, ni las sucesivas presentaciones del libro y sus consecuencias, que por cierto me resultan tan gratificantes que las tomo como una señal de estar transitando el camino correcto, ni mi vida personal, ni estos contactos a través del blog, todo, absolutamente todo es tomado por mí con tanta dedicación y seriedad que a veces me pregunto si no estoy sobrecargándome de responsabilidades y sin tiempo para el disfrute. Pero resulta que todo lo que hago me produce placer y crecimiento y, decididamente, no voy a renunciar a ello. Entonces aparece el dilema. De allí el SOCORRO del título.

Paralelamente la forma filosófica de mi manera de actuar en la vida es la aceptación de lo que ha venido sin esfuerzo. Y cuando digo esto me refiero a cualquier persona o cosa o trabajo que haya llegado sin que yo haya movido, conscientemente, nada que funcione como disparador para lograr esos resultados. Y digo conscientemente porque creo haber aclarado ya que creo firmemente que todo, absolutamente todo lo que nos ocurre es un encadenamiento de acciones, pensamientos o intenciones que alguna vez estuvieron en nuestra mente en forma de deseo, y que la vida se encarga de convertir en destino. Y esto es fácil de aceptar cuando lo que viene son logros, premios o gratificaciones.

Todo es más difícil cuando hablamos de pérdidas o frustraciones.

Para aclararnos, porque tengo la impresión de estar siendo algo confusa, todo lo que estoy haciendo vino sin que lo buscara, el teatro, el libro, el blog, la televisión, y me gusta pensar en una especie de cosecha abundante, gozosa, muy palpable y también laboriosa.

Esto no es ni mucho menos una queja. Es una comprobación. Hace unos días, Facundo Manes, un medico neurólogo amigo, dijo que las personas no deberían jubilarse cuando aman lo que hacen. Estoy de acuerdo.

Estoy con poco tiempo pero nada dispersa.
Estoy ocupada pero muy plena.
Agotada pero saludable.

Sin certezas acerca de como será el día de mañana, pero segura de que, sea lo que sea lo que traiga, voy a poder con ello.
Los orientales dicen: "Cada vez que digo "no puedo soportarlo", es que lo estoy soportando".

Los abrazo.

Leonor.

P/D. Los fragmentos de "El Diario de Esperanza" fueron escritos por mí para un libro que nunca fue publicado y a la editora de "Que haces para estar así?" le parecieron interesantes.

Cuando digo que solo seduzco cuando desprecio a alguien quiero decir que no uso la seducción como arma. La uso solo con los que no me interesan. Y tal vez valga aclarar que no me enorgullece hacerlo.

En mi opinión, el chisme no es inofensivo nunca. Simplemente porque no sabemos adónde irá a parar, cuales serán sus consecuencias, ni las modificaciones que sufrirá en su camino.

domingo, 7 de noviembre de 2010

OCTAVO PECADO CAPITAL

Llego al teatro y una persona que trabaja en el equipo me comenta que escuchó que alguien dijo de otra persona que .... y cuando termina el relato agrega: "A mi no me consta". Lo que había dicho era algo verdaderamente lesivo para el destinatario.

Era, verdad o mentira, un daño. Y yo agrego verdad o mentira porque poco importa la veracidad de una maledicencia. "Repite, repite que algo queda". Eso es el chisme. Y nunca puede ser bueno. No tiene esa posibilidad. No está en su naturaleza. La naturaleza del chisme es dañar. Y en su peor forma, revestido de inocencia, "no sé", "me lo dijeron", "lo escuche por la tele", "te lo cuento por si te interesa".

Creo, firmemente, que el chisme es el octavo pecado capital.

Yo no creo en el pecado, creo que hay caminos individuales muy intrincados y complejos y misteriosos, y que por esos caminos transitamos a veces por situaciones de riesgo para nosotros mismos y para los otros. Pero ese es un tema para desarrollar en otra oportunidad porque hoy les quería hablar del chisme.

Del que está a la vista y del encubierto. Siempre pensé que el peor programa de televisión, aun el más aberrante de ellos, es mejor que los que repiten sus fragmentos. Esos fragmentos cortados, elegidos, editados, musicalizados y comentados por conductores que en general son los "buenos" frente a sus panelistas que son "los malos".

Es bastante probable que mi propuesta de hoy no sea de las mas fáciles de entender simplemente porque estamos tan habituados que la situación suena inocente y divertida, pero yo les aseguro que no es bueno hablar de los otros, sea verdad o mentira y casi me atrevería a arriesgar que no es bueno aunque se hable bien.
Contemplar por un rato la vida sin juzgarla es un ejercicio extraordinario.

Contemplar la vida y la vida de los otros sin sacar conclusiones, es acercarnos a nuestro núcleo esencial.

Todos, absolutamente todos, tenemos cosas de las que no nos gusta hablar, cosas que no queremos que se sepan. Todos tenemos secretos. Bienvenidos sean! Que no nos importen las personas que exponen voluntariamente sus vidas como las achuras en la mesa del carnicero.

Adueñémonos de nuestro propio rumbo. Eso es lo más difícil en los tiempos que nos ha tocado vivir. Porque todo conspira en contra de la construcción de la persona humana y porque suena por ahí la frase más miserable, a mi entender, sobre todo por los que manejan los medios de comunicación y esa frase es: "Hay que darle a la gente lo que la gente quiere". Tiempo de supuesto progreso tecnológico que se convierte en inmediato retroceso cuando no podemos ponerlo a nuestro servicio.

Y lo peor de todo es que, sin darnos cuenta, adosamos el método de la televisión, como un papel carbónico, a nuestra propia vida y con la misma liviandad que consumimos el chisme televisivo lo aplicamos a nuestro entorno más cercano y, literalmente, vivimos hablando de los otros.

Es mejor, más divertido y más nutriente hablar "con" los otros.

Les propongo algo: júntense cuatro o cinco con la consigna, por lo menos durante una hora o dos, de no hablar de nada que no sea ustedes mismos, sus problemas, sus alegrías, sus sueños, sus dificultades y sus esperanzas. De cómo piensan encarar una relación, ya sea para terminarla o comenzarla. Y tengan presente todo el tiempo que no hay ser humano más importante que cada uno de ustedes.

Habrán escuchado hasta el cansancio que eso es egoísmo, olvídense. En cada uno de ustedes está presente la manifestación del misterio, de la divinidad, de lo intangible, y todas las posibilidades. Pónganse, como los mineros de Chile, una vincha con una linterna en la cabeza y avancen hacia ese destino extraordinario que los está esperando.

Nadie es un buen ejemplo. Yo tampoco, claro. Yo soy, simplemente, un intermediario que tiene la obligación de mostrarles las cosas como mejor cree que son y que ha logrado, después de muchísimos avatares, lograr una vida plena. Tengo problemas todos los días, todo el tiempo, pero he aprendido a lidiar con ellos y me siento como en un estado de gracia en el que también caben, claro está, las decepciones y las lagrimas.

Nada de esto me lo dio el ocuparme de los otros y mucho menos el chisme o la televisión.

Escuchar algo de otra persona y no repetirlo, les aseguro que es muy difícil resistir la tentación, es una experiencia iniciática.

Los abrazo.

Leonor.

P/D. Pronto habrá una charla sobre los Doce pasos para una vida mejor que figuran en el libro. Los tendré al tanto.